Plata y Oro

Feria de Jerez 2000 - el "adios" de un TORERO. 


La verónica de Paula,......su verónica.

Con ésta verónica queremos intentar mantener en las retinas el adios de uno de los genios más grandes de la tauromaquia. 

Lo visto ayer en la plaza de toros de Jerez fue un espectáculo de lujo, es un ingrediente más que se puede dar en una tarde de toros. 

Rafael de Paula hizo vibrar al coso jerezano con sus verónicas lentas pasándose el toro por la faja a su primero y se auguraba, después del triunfo de Curro en su primero, una oreja, una gran tarde de toros. 

Pero el toro cambió con la muleta y se quedó parado, no humillaba y se defendió, Rafael de Paula se vió incapaz de matar al toro, por lo que oyó los tres avisos y tuvo que ser apuntillado en el ruedo. 

Rafael de Paula es profeta en su tierra, así sus paisanos le brindaron su respeto y el mayor de los silencios, ese silencio de Jerez cuando torea Paula. 


    Paula,....es arte.
    Curro y Finito acompañaron a Paula en su despedida.

El público se volvió a entusiasmar con el capote en el quinto y se le veía con ganas de triunfar. Con la muleta comenzó con unos ayudados por alto, firma de la casa. Luego vendría unas tandas con la derecha con ritmo y hondura, de esas que arranca un olé sentido del alma. En el tendido "El Juli" disfrutando del toreo de Paula le aplaudía enfervorizado. 

Pero llegó de nuevo la cruz, Paula se vió de nuevo incapaz de matar al toro y volvió a oir los tres avisos. 

Enrabietado, en un gesto de pundonor y de verguenza torera, Paula cuando se dirigía hacia la barrera, se quitó el solo la coleta arrojando el añadido al albero. Después se fundiría en un abrazo con Fermín Bohórquez y Alvaro Doemecq hijo. Todo eran ánimos para el torero, Currillo con la emoción reflejada en su cara, Curro y Finito expectantes por ese momento que se vivía, y el público, su público de Jerez, lo hemenajeó con palmas por bulerias. 

Paula nunca se irá del toreo porque su toreo quedará en las retinas para siempre. 

Curro Romero, tres orejas y rabo, y Finito, dos orejas, se negaron a salir a hombros por la puerta del triunfo y acompañaron a Rafael de Paula en su despedida. Finito cuando daba la vuelta la vuelta al ruedo el apéndice de su triunfo, cortó la vuelta para incorprar a Paula, a lo que Curro se sumó. Ya previamente Finitó había brindado la suerte de ese toro a los dos grandes del toreo. 

 

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