¡ He visto a Antonio con Remo ¡.
Cuando lo oí, yo pensé que Antonio se había hecho piragüista y había dejado eso de los libros, de los artículos y de darle al teclado con el dedo índice de la mano izquierda y el índice y corazón de la derecha. Forma común de todos esos que empezamos con una olivetti y que había que apuntalarse los dedos ante la dureza de las teclas, por falta de sensores, y de parné para cursos de mecanografía surgiendo así los autodidactas del teclado.
¡ Pero que va !, Antonio sigue con sus libros, y me enseñaban la portada de un nuevo libro que acaba de publicar en la que aparece Antonio Burgos con un gato "máspabiláo que la má" atento al fotógrafo por si hace un extraño, y con la confianza de sentirse protegido por el "mandamá" de la casa, ó el guardaespaldas del amo gato.
Yo leí las primeras hojas y me fui a la calle corriendo a ver si me encontraba con Rómulo y tener la oportunidad de crear con Antonio, con su Remo, y con mi Rómulo una Roma gatuna, eso sí sin quitarle el ojo al gato de mi vecina del tercero, que para postre se llama Nerón, ..el gato, no la vecina. ¡ Nada ¡ que no ha habido suerte.
Suerte la que tuvo Antonio Burgos cuando se cruzó en la calle por el camino de Remo y lo adoptó, el gato tiene mandanga, el gato sabe latín y ahí ha tenido al maestro sentado delante del PC dale que dale a todo cuanto Remo le contó, y es que el gato ha contado su historia. El gato no maúlla, murmura por lo bajini.
Tal vez sea verdad que los gatos son reencarnaciones de las mujeres, de hecho los gatos y las mujeres, cuando se les llama, vienen cuando les da la gana.
Este gato tiene sentimientos, muchas ganas de cachondeo, y a la vez, además de altanero es egoísta y quiere el "mejón" sillón de la casa, pero ya no les cuento nada más, así que vayan a comprar GATOS SIN FRONTERAS .
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